Estas sillas doradas con oro fino propiedad de Ángela tenían numerosos faltantes de oro en toda su superficie. Algunas zonas conservaban el estuco antiguo , pero en la mayor parte aparecía directamente la madera.

En las zonas donde estaba la madera vista , hubo que dar las manos de estuco (yeso+cola de conejo) necesarias hasta llegar al mismo nivel del resto. Una vez bien lijado todo el estuco se procedió a dar bol rojo con una pequeñísima parte de bol negro para conseguir el mismo color del bol antiguo.

Una vez embolados todos los faltantes se colocó el oro fino con agua-cola, es decir agua con una pequeña parte de cola de conejo.

Algunas zonas se bruñeron y otras no, dependiendo de la parte de la silla donde se encontrara ya que no todo el oro estaba bruñido.

También hubo que desgastar el oro nuevo con lana de acero muy fina, para que no hubiera mucha diferencia respecto al oro antiguo.Para finalizar se le dio una mano de goma laca luna como protección.

La restauración ha sido tremenda pues faltaba oro en muchas zonas, pero ha merecido la pena pues la calidad de las sillas es excepcional. Un gran trabajo de su dueña.

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