Hoy os mostramos uno de nuestros últimos trabajos realizados en el taller de restauración de muebles. Se trata de un enorme marco antiguo hecho de madera tallada con yesos y dorado con oro fino.

Cuando nos lo trajeron llegó con gran parte de las molduras decorativas totalmente destruidas, había zonas ornamentales rotas dejando vista la estructura interna de metal que consolida la forma del marco en las que se podía apreciar perfectamente cómo se había realizado y pudiéndose apreciar a la perfección todos aquellos materiales usados antaño tales como madera tallada, yesos e incluso pasta de papel.

El proceso de restauración de este precioso marco fue bastante complejo, primeramente tuvimos que reafirmar toda la estructura ya que estaba descolgada y se caía a pedazos. Para ello afianzamos toda la estructura de metal con soldadura en frío hecha a partir de cola, celulosa y cemento, una mezcla muy potente que nos otorga unas uniones sólidas y que no son agresivas con los materiales nativos de la obra.

Una vez seca y tras cerciorarnos de la total firmeza del marco comienza la labor de restauración de los elementos ornamentales del marco, para ello hicimos moldes de las flores, orejas y demás elementos decorativos del marco que se encontraban en buen estado de conservación, una vez hechos los moldes, los rellenamos con yesos y los aplicamos en las partes a restaurar de la ya mentada estructura.

Cuanto hubimos colocado cada elemento en su sitio configurando todas las cenefas que conformaban los copetes del marco, procedimos a aplicar el bol que es una tierra roja que mezclada con cola de conejo y que forma una base idónea para la posterior aplicación del oro fino, pero antes de colocar el oro tenemos que bruñir el bol con un pincel ancho y redondo con las cerdas muy cortas y tupidas llamado perrillo, esto cierra el poro del bol y crea una superficie pulida y de brillo satinado en toda esta capa.

Tras realizar este proceso, llega el momento de dorar el marco, las finas láminas de oro fino se pegan cuidadosamente a la superficie del marco con una mezcla de agua tibia y cola de conejo, este adhesivo natural nos permite, una vez aplicado el oro, bruñir la superficie con una piedra de ágata para hacer que brille en todo su esplendor.

Para terminar el proceso de restauración tan solo nos queda patinar el oro nuevo para hacer que las partes originales y restauradas queden los más empastadas posibles en cuanto color y textura.

El resultado de esta restauración, como podéis ver en la galería de fotos, ha sido espectacular, conseguimos que un marco parcialmente destruido por el paso del tiempo lograra lucir renovado y como nuevo, respetando, eso sí, el sabor antiguo de esta pieza única.

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